Repartir la cantidad total diaria de alimento (casero o balanceado) en dos a tres veces en el día.
Sacar a pasear al animal en ayunas y dar de comer al volver para una correcta digestión (la motilidad gastrointestinal y secreciones digestivas solo se producen si el animal está en reposo).
Dar de comer en lo posible durante o posteriormente al momento de la comida de los propietarios (“Primero come el líder de manada”).
Dejar agua a libre disponibilidad (en caso de dietas caseras el consumo de agua libre será menor ya que estará aprovechando el agua natural que contiene los ingredientes caseros